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Flujo de efectivo

Cómo hacer un flujo de efectivo a 13 semanas (y por qué 13)

3 min de lectura · Equipo Cimenta

Casi toda empresa que se queda sin caja lo vio venir tarde. No porque nadie estuviera pendiente, sino porque el tablero que miraban —ventas del mes, saldo del banco hoy— no anticipa nada: describe el pasado y el presente. El flujo de efectivo proyectado a 13 semanas existe para lo otro: para saber, hoy, en qué semana el dinero no va a alcanzar.

Por qué 13 semanas

Trece semanas es un trimestre. Es el horizonte más corto en el que todavía se puede hacer algo con lo que ve: renegociar un plazo, adelantar una cobranza, aplazar una compra, contratar una línea de crédito. Menos de eso solo da tiempo de reaccionar; más de eso deja de ser confiable, porque las estimaciones a seis meses de una PyME son, casi siempre, buenos deseos.

Y es semanal, no mensual, por una razón práctica: dentro de un mes que cierra bien puede haber una semana que revienta. Si la nómina cae el día 15 y el cliente grande paga el 28, el mes cuadra en el papel y aun así usted pasa dos semanas sin poder pagar. Un flujo mensual no ve ese hueco. Uno semanal, sí.

Cómo se construye

Necesita una tabla con 13 columnas —una por semana— y cuatro bloques de renglones.

1. Saldo inicial. El dinero que hay hoy en bancos. Solo el disponible: no incluya líneas de crédito ni depósitos en tránsito.

2. Entradas. No sus ventas: sus cobros. Vaya factura por factura de lo que tiene por cobrar y colóquela en la semana en que ese cliente realmente paga — no en la que dice la factura. Si un cliente le firma a 30 días y le paga a 55, va en la semana 8. Su historial de pagos es el mejor pronóstico que tiene.

3. Salidas. Nómina y sus impuestos, renta, proveedores con su fecha real de pago, pagos de crédito, IVA e ISR, y los gastos fijos. Los impuestos son los que más sorprenden porque no son mensuales parejos: póngalos en la semana exacta en que se pagan.

4. Saldo final de cada semana, que es el inicial de la siguiente. Esa fila es todo el reporte.

Qué se hace con el resultado

La primera vez que una empresa arma este tablero suele encontrar dos o tres semanas en rojo dentro del trimestre. Eso no es una mala noticia: es la noticia. Con seis semanas de anticipación, un hueco de caja tiene solución barata —adelantar una cobranza, mover una compra, usar una línea ya contratada—. Con seis días, la única solución disponible es cara.

Tres reglas para que la herramienta sirva:

  • Actualícelo cada semana, el mismo día. Un flujo de efectivo que se arma una vez y se abandona es un documento; uno que se actualiza es un instrumento de dirección.
  • Compare lo proyectado contra lo real. Ahí se aprende qué clientes pagan como dicen y cuáles no, y su proyección mejora cada mes.
  • Sea pesimista en las entradas y realista en las salidas. Si se equivoca por prudencia, le sobra dinero. Al revés, le falta.

Lo que este ejercicio revela sin buscarlo

Casi siempre aparecen las mismas tres cosas: un cliente que paga mucho más tarde de lo pactado y al que se le está financiando la operación; una concentración de pagos en la misma semana del mes que se puede repartir con una llamada; y un colchón de caja mucho más delgado de lo que el dueño creía.

En México, según la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (INEGI y CNBV, 2024), solo el 39% de las empresas ajusta su planeación financiera con regularidad. La mayoría no navega mal: navega sin instrumentos.

¿Prefiere no armarla desde cero? Descargue la plantilla lista para usar — fórmulas incluidas y las semanas en rojo pintándose solas. Y antes de llenarla, calcule el Índice Cimenta de su empresa — 2 minutos, sin costo — para saber de dónde parte.

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