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Cobranza

Dar crédito a clientes sin financiar gratis: límites, plazos y señales de alerta

3 min de lectura · Equipo Cimenta

En el mercado mexicano B2B, "¿me lo da a crédito?" no es una pregunta: es un supuesto. Negarse en seco es perder ventas. Pero el extremo contrario es más común y más caro: dar crédito sin reglas es convertirse en el banco de sus clientes — un banco que no cobra intereses, no pide garantías y no puede negarse. La salida no es dejar de dar crédito: es darlo como lo daría un banco.

Regla 1: el crédito se gana, no se regala

Cliente nuevo, crédito corto y chico: 15 días y un monto que no le duela perder. El historial se construye con hechos — tres pedidos pagados a tiempo amplían plazo y monto; un retraso los congela. Suena obvio; lo revolucionario es escribirlo y aplicarlo parejo, porque el crédito que se negocia pedido por pedido siempre termina cediendo.

Regla 2: un límite por cliente, y que alguien sea dueño de la llave

Cada cliente debe tener un tope de saldo — cuánto puede debernos como máximo — y el sistema (aunque sea una hoja de cálculo) debe gritar cuando un pedido nuevo lo rebasa. La decisión de rebasarlo puede tomarse, pero que sea una decisión del dueño o del responsable, no un accidente del vendedor que quería cerrar el mes.

Una referencia práctica para fijar el tope: que ningún cliente concentre más del 15-20% de su cartera total. Arriba de eso, su empresa ya no tiene un cliente: tiene un socio que no firmó nada.

Regla 3: el plazo se pacta por escrito y el reloj corre solo

"Neto 30" debe significar 30 días desde la factura — no desde que el cliente la "recibió en su portal", ni desde la revisión, ni desde el viernes de pagos. Cada día de ambigüedad en el arranque del plazo es un día de financiamiento gratuito. Y el complemento de pago del SAT es su aliado: deja fecha cierta de cada peso recibido.

Las señales de alerta que avisan antes del golpe

Los quebrantos grandes casi nunca llegan sin avisar. Las señales clásicas, en orden de gravedad:

  • Estira los plazos poco a poco. Pagaba a 32 días, luego a 41, luego a 55. La pendiente importa más que el nivel.
  • Cambia el patrón de pago. Pagaba de un solo depósito y ahora abona en parcialidades sin acordarlo.
  • Pide más crédito justo cuando más debe. El pedido urgente y grande de un cliente atrasado no es una buena noticia: es una transferencia de su problema de caja hacia usted.
  • Deja de contestar al área de pagos. El silencio administrativo suele ser la primera confesión.

Cualquiera de estas amerita lo mismo: frenar crédito nuevo hasta regularizar, sin drama y sin excepción.

El costo de no tener reglas, en pesos

Haga la cuenta con sus números: su cartera promedio multiplicada por el costo anual del dinero (lo que le cuesta su crédito bancario, o lo que dejaría de ganar ese dinero trabajando). Una cartera promedio de $2,000,000 con dinero al 15% anual cuesta $300,000 al año en financiamiento invisible. Ese es el presupuesto real que su empresa ya gasta en "ser flexible" — y la razón de que las reglas de crédito no sean burocracia: son margen.


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