Flujo de efectivo
¿Cómo saber si su empresa tiene liquidez? Tres números y un semáforo
3 min de lectura · Equipo Cimenta
Empecemos por quitarle el disfraz técnico a la palabra: liquidez es poder pagar lo que toca, cuando toca — la nómina del viernes, el proveedor del día 30, los impuestos del 17. Nada más y nada menos. Una empresa puede vender bien, tener utilidades en el papel y aun así vivir con el agua al cuello. Eso no es mala suerte: es liquidez baja, y se mide.
La buena noticia: no necesita ser contador para medirla. Tres números bastan, y los tres salen de información que su empresa ya tiene.
1. El colchón de caja (el que más importa)
Divida el dinero disponible hoy — bancos más caja, sin contar líneas de crédito — entre sus gastos fijos de un mes típico: nómina, renta, servicios, pagos ineludibles.
Colchón = dinero disponible ÷ gastos fijos mensuales
El resultado son los meses que su empresa sobrevive si mañana dejara de entrar un solo peso. El semáforo que usamos con nuestros clientes:
- Menos de 1.5 meses: rojo. Cualquier retraso de un cliente grande lo pone a decidir entre nómina y proveedores.
- Entre 1.5 y 3 meses: amarillo. Opera, pero sin margen para sorpresas — y las sorpresas siempre llegan.
- 3 meses o más: verde. Puede negociar con calma, aguantar un mal mes y tomar decisiones sin urgencia.
2. La razón circulante (la que le pedirá el banco)
Divida lo que puede convertirse en dinero en el corto plazo (caja, cuentas por cobrar, inventario) entre lo que debe pagar en el corto plazo (proveedores, impuestos, créditos del año).
Razón circulante = activo circulante ÷ pasivo circulante
Como referencia general, entre 1.5 y 2 se considera terreno sano: por cada peso que debe este año, tiene peso y medio o dos para responder. Debajo de 1, las deudas del año superan a los recursos del año — foco rojo.
Una advertencia que los libros de texto omiten: este número incluye el inventario, y el inventario no paga nóminas. Una bodega llena de mercancía que no rota puede hacer que la razón circulante se vea decorosa mientras la caja está seca. Por eso existe la variante llamada prueba del ácido: el mismo cálculo, pero sin inventario. Si su circulante se ve bien y su prueba del ácido se ve mal, su problema tiene nombre: mercancía detenida.
3. Los días que usted financia a sus clientes
La causa más común de la falta de liquidez en las PyMEs mexicanas no está en los gastos: está en la cobranza. Divida lo que le deben sus clientes entre su venta promedio diaria:
Días de cartera = cuentas por cobrar ÷ (ventas anuales ÷ 365)
Si cobra a 60 días y paga a sus proveedores a 30, usted está financiando la operación de sus clientes con su propia caja — 30 días de ventas completas viviendo en el bolsillo de otros. Ese dinero es suyo; solo está mal estacionado.
El error que confunde a casi todos
Utilidad no es liquidez. El estado de resultados dice que ganó; la cuenta de banco dice si puede pagar. Entre uno y otro viven las facturas no cobradas, el inventario comprado por adelantado y los pagos de deuda que la utilidad no muestra. Por eso hay empresas rentables que quiebran: se quedaron sin gasolina a media subida, con el motor en perfecto estado.
Si salió en rojo, el orden de las palancas es este
- Cobre lo que ya es suyo. La cartera vencida es la fuente de liquidez más barata que existe: no paga intereses ni pide garantías.
- Renegocie plazos con proveedores. Pasar de 30 a 45 días de pago equivale a un crédito de dos semanas de compras, sin visitar un banco.
- Revise los gastos que no defienden su margen. No se trata de austeridad pareja, sino de cortar lo que no produce.
El crédito bancario va al final de la lista, no al principio: pedir prestado para tapar un problema de cobranza es pagarle intereses al banco por un dinero que sus clientes ya le debían.
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